No deja de sorprenderme que a estas alturas de siglo se sigan apoyando iniciativas como la adoptada recientemente por Teófila Martínez (alcaldesa de Cádiz). Una vez más, estos políticos que intentan politizarnos a todos, nos demuestran lo poco capacitados que están para afrontar problemas, y es que no son capaces de abordarlos ni de aportar soluciones que intenten paliar en la manera de lo posible dichos problemas. Simplemente, prohíben. Sí, es lo más fácil, una sanción de 750 euros para quien se desnude en las playas de Cádiz. De este forma, Teófila se quita de un plumazo a todos los jipis, punkis y demás colectivos antisistema que les gusta tomar el sol en bolas en la playa y que probablemente no lleven en el bolsillo más de cincuenta euros, pero, también se quita de un plumazo a esos “guiris” (y no tan “guiris”) que también les gusta despelotarse y que se dejan mucho, pero que mucho dinero en su ciudad.
En estos momentos de austeridad económica para todos, creo que los políticos de turno no se deberían permitir el lujo de hacer una pre-selección de los turistas que quieren en su ciudad, ya que con estas medidas se convierten en meros recaudadores, y da la casualidad que las cuantías de esas multas no recalan en los dueños de los chiringuitos de playas aisladas que se verán obligados a cerrar ante unas iniciativas que nos llevan hacia la asepsia social.
Vale.






