Muere Antonio Vega

•Mayo 12, 2009 • Deja un comentario

Hace algo más de un año, tiene gracia, estaba inaugurando este blog felicitándole el cumpleaños a Antonio y hoy, me veo en el mismo sitio, posteando sobre algo que a mis 26 no he sido capaz de asimilar; que una persona que ha sido tan relevante para mí se marche sin ordenar mi habitación (Como diría Antonio, “miedo al terror”).
Llevaba toda la vida muriéndose y nadie se lo creía (El País, 12/05/2009). Todos daríamos cualquier cosa porque el maestro estuviera una décima de segundo más con nosotros, ya que él, con esas décimas de segundo, nos ha sacado de muchas malas rachas, al mismo tiempo que ha alargado las buenas, las ha hecho mejores aún, y eso no se olvida.
Con estas palabras sólo quiero dar un pequeño homenaje a quien ha sido el mayor artista del pop nacional, y aunque mucha gente lo haya tachado de renglón torcido, ahí quedan sus canciones, sus letras, sin imágenes ni caras demacradas. Ahora que no lo véis, decidme lo que sentís, decidme las sensaciones que experimentáis ahora que todos los programas de radio y TV ponen sus canciones. Ahora diréis que no suena mal, que os gustan algunas canciones… demasiado tarde, las noches que hemos pasado en Clamores, en Moby Dick, y en tantos sitios más ya no volverán.

Antonio, el mundo es mejor gracias a tus canciones. Ahora, sólo espero que encuentres cuanto antes el sitio de mi recreo allí arriba, para que luego me lo enseñes, aunque yo creo que será Joaquín el que te lo eneñe a ti, esas cosas no se le solían escapar.

Nos vemos allí arriba maestro, los tres.
Antonio Vega

Born to run

•Marzo 24, 2009 • 3 comentarios

Llevo ya pa veinticinco y me resisto a entender que seamos un escalón más en la humanidad. Qué putada. De todas formas, poco a poco creo que Dios para los católicos ó “J” para los ateos, nos van preparando; porque si algo voy aprendiendo de la vida es que no nos morimos de una vez, ya que cuando se va alguien de los nuestros, cuando la vida nos pega una buena ostia (nadie sabemos como sabe hasta que llega), nada vuelve a ser lo mismo, y por tanto, algo de nosotros se muere también.

 

Pocas veces he hecho preguntas comprometidas a mi Madre (la palabra madre se merece que se escriba con mayúscula, lo propondré para la próxima revisión de la RAE), pero sí me acuerdo que una vez le pregunté “Mamá, eso del cielo… ¿Cómo es?”, ella, sin inmutarse, con esa maravillosa serenidad que le caracteriza me dijo “El cielo es esa sensación que se te queda cuando tú haces algo bueno: portarte bien con la gente, conservar lo que nos dejan nuestros antepasados… es muy importante, hijo mío, que en esta vida seamos buenas personas”. Y es que es muy importante poder llegar a morirte con una sonrisa en la boca, teniendo la certeza que el mundo es mejor gracias a lo que tú has aportado.

 

Por eso, a diferencia de lo que digo en el primer párrafo, sí que poco a poco voy entendiendo de esto. Cuando no me pueda levantar de la cama a preparar el desayuno a mi hijo ó no pueda sacar a mi sobrina a anillar aves ó cuando toda la gente tenga que modificar su ritmo de vida para atenderme, entonces sí, entonces creo que es mejor morirse, eso sí, con una sonrisa en la boca.

 

Mi sobrina se llama Candela, y no pudo conocer al tío de su tío. Ahora, sólo me falta esperar a que ella me quiera tanto como lo he querido yo. Ó no, espera, creo que es más importante, mucho más importante, que yo la quiera como a mí me ha querido él, de esta forma iremos transmitiendo de generación en generación eso que mi Madre llama “ser buenas personas”.

 

Ahora, en este estado tan doloroso, sólo te queda el recuerdo, y ¡qué cojones! también me queda la esperanza. La esperanza de encontrarme con él algún día y volvamos a ir a ver al Springsteen a La Peineta; y vayamos los sábados a tomar cañas al Ezequiel; y llegaremos tarde ¡JA!; y vendrás a casa con tu lista para descargarnos música (los grupos en negro y los artistas en rojo); y vendrás a Cuenca, eso sí, que les follen a los médicos que allí no nos van a dar malas noticias ¡JA!; y exprimiremos el último disco que me regalaste, la ópera de los extremo ¡Cojonudo!; y cogeremos la aceituna del abuelo; y correremos en Majavacas, sí, correremos mucho, porque nunca olvides que nosotros somos vagabundos que nacimos para correr.

 

Ahí va, el Robe y compañía… unos máquinas!

 

Para Candela, un cuadro de Goya en camino

•Febrero 3, 2009 • 1 comentario

cambia, todo cambia…

•Enero 6, 2009 • 2 comentarios

Todos los años, tal día como hoy siempre acabo pensando lo mismo: “últimas navidades en casa”. Pero no, al final el apego a los tuyos y las circunstancias familiares prevalecen sobre el espíritu aventurero que me invade tras la mágica noche de reyes.

Este año 2008, además, se ha llevado la palma en cuanto a relaciones personales se refiere. Me imagino que los veinticinco es una edad en la que se experimenta un cambio abismal, sobre todo en la forma de pensar de las personas. Estos cambios son algo de lo que has estado en contra toda la vida, ¿cómo iba a pensar yo con dieciocho años que no te ibas a poder fiar de un compañer@ de trabajo?, ¿cómo ibas a pensar con quince años que los banqueros se iban a reír de ti cuando cruzases su puerta para pedir un préstamo?, ¿cómo ibas a pensar al terminar tus estudios que las becas “guapis”, puestazos, etc. son para la gente de bien?, ¿cuántos dedos me faltaban para contar a mis amigos y amigas?.

 Y ahora, no puedes evitar asumir que la vida se hace un poco más triste, al menos temporalmente, cuando te das cuenta como funciona el sistema en el que, queramos o no, todos estamos inmersos. Una vez que la vida me haya dado unas cuantas “hostias” más creo que se me irá este cabreo con el mundo que me embriaga soberanamente en algunas fechas concretas como por ejemplo la dichosa navidad.

Al final sólo te queda seguir teniendo esas inquietudes y nuevos proyectos que te hacen sentir un quinceañero aún cuando sobrepases los cuarenta. Y sobre todo, seguir siendo ingenuos, así nos ahorraremos muchos disgustos.

“Me restitutio praesto”, pronto (como dice Leticia, protagonista del último libro que he leído “Veni, vidi en bici”).

La cultura del vino

•Febrero 19, 2008 • 3 comentarios

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El pasado fin de semana estuve visitando a unos amigos en Alfaro (La Rioja), una tierra desconocida para mi y tengo que reconocer que me ha sorprendido gratamente, aunque bien es cierto que tampoco he profundizado en lo que se puede llamar turismo “tradicional” sino que nos hemos adentrado en lo que son sus gentes y sus costumbres.

Parece mentira los pocos kilómetros que separan Alfaro de Madrid (300 Km) o de otras provincias del centro de España y la diferencia de paisaje, de sus gentes y sobre todo, de algo que me ha marcado mucho durante todo el viaje, la cultura del vino. He de reconocer, lo digo aquí, porque estos días de atrás intentaba que no se me notase (como nos gusta hacer a todos cuando estamos en tierra ajena, parecer que somos de allí aunque siempre es ardua tarea), que no soy amante de los caldos, aunque poco a poco empiezo a saber apreciar lo que es un buen vino, sobre todo en situaciones como la que hemos vivido estos días, entre amigos y de la mano de un experto en la materia, durante este viaje le tocó a Emilio, un vallisoletano con mucho talento en el arte de la enología.

Con estas palabras, quiero inaugurar la categoría “viajar” de este blog, en la que trataré de narrar todos y cada uno de los viajes, aunque he de decir que me ha costado trabajo inaugurarla porque todavía me dura la resaca.

Gracias a tod@s l@s alfareñ@s que me hicieron sentir como en casa durante esos días.

A la diestra del cielo

•Enero 31, 2008 • Deja un comentario

Silvio Fernández Melgarejo (1944-2001), un cantaor rockero de los que ya no quedan…

Cosas que hacer para que el 2008 merezca la pena

•Enero 8, 2008 • 5 comentarios

A principios del año 2003 Isabel Coixet daba a conocer al público su nueva película “mi vida sin mi”, en la que Ann (Sarah Polley), tras un reconcocimiento médico descubre el placer de vivir.

Al igual que Ann, aunque de una manera menos trágica, he elaborado una lista de cosas que me gustaría hacer para que el 2008 de verdad merezca la pena, y no llegar así al 31 de diciembre del próximo año con una actitud indiferente con respecto al pasado, sino con ganas de elaborar una nueva lista que le pueda dar sentido, mejor dicho, más sentido aún al 2009. Es algo que hago todos los años, pero hasta la fecha nunca lo había dejado por escrito. Por ello, a cambio de compartir mi lista de cosas, me gustaría que en los comentarios de este post incluyerais cosas que podríamos hacer juntos para que en el 2008 sigamos disfrutando de los placeres que nos brinda la vida como lo hemos estado haciendo hasta el momento.

Cosas que hacer para que el 2008 merezca la pena:

  • Llevar a mi madre a Estambul.
  • Volver a Catania, creo que dejé algo pendiente allí.
  • Enseñarle a mi nueva compañera de batallas “Caye” todas las cosas que pueda antes de que se haga mayor.
  • Celebrar en julio algo con mi hermana.
  • Seguir pajareando con mi nuevo telescopio y con los colegas con los que comparto esta afición.
  • Montar una asociación, y a partir de ésta elaborar proyectos que le den vidilla a la mancha más manchega.
  • Cenar con la peña El Amago, con los trece, el día 31 de agosto.
  • Ir al concierto del Springsteen con Javi y con Joaquín el próximo 17 de julio en Madrid.
  • Seguir organizando ruraleos, pepiteos y fiestas populares varias con los coleguitas de Madrid.
  • Ganar el campeonato de verano con el Obiscopolis.
  • Cambiarme de piso, a una casa con patio.
  • Leerme todos los libros que no me ha dado tiempo a leer en el 2007.
  • Ayudar a superar momentos menos buenos a todos los que están a nuestro alrededor.
  • Escribir con más frecuencia en “el cambio lunático”.

Hasta el año que viene,

50 años de grandeza

•Diciembre 16, 2007 • 6 comentarios

“Donde nos llevó la imaginación/ donde con los ojos cerrados/ se divisan infinitos campos…” así comienza una de las canciones con más encanto de Antonio Vega bajo el título “El sitio de mi recreo (1992)”. Canción que grabó el autor de la misma y que, sin ser grabada su versión final, se convirtió en un éxito.

Aún me acuerdo de aquel día, acababa el invierno de la mejor forma que lo podía hacer, era el 15 de marzo del 2006 cuando vimos a Antonio por primera vez, lo vimos algo deteriorado, algo viejo, algo cansado… hasta que un componente de su grupo le ayudó a colgarse la guitarra y empezaron a salir palabras de su boca. Fue un concierto en el que nadie se acordó de ir a pedir cachis a la barra, nadie fue al baño, la gente a penas hablaba si no era para comentar lo bien que sonaba aquello, “¿pero como es posible?”, me acuerdo que me decía mi colega “el tarra”.

Sí, allí estábamos, en una sala sita en la Avenida de Brasil disfrutando como pocas veces lo habíamos hecho antes en un concierto, hasta que Antonio pidió silencio; llegaba el final y la banda le dejó solo en el escenario… “Donde nos llevó la imaginación/ donde con…”, todavía recuerdo las caras de la gente, todo el mundo se abrazaba, todo el mundo tarareaba, eso sí, en voz baja, porque nadie se atrevía a romper ese momento, momento que sin duda tardará muchos años en abandonar mis recuerdos.

Con estas palabras, a parte de recordar uno de los mejores momentos de mi época en la capital, quiero agradecer al que ha sido, y sigue siendo, el mayor artista que ha dado el pop español, todos y cada uno de los buenos ratos que me han brindado sus canciones, y al que me gustaría pedirle una sola cosa: que continúe tocando otros cincuenta años más para que mis hijos puedan disfrutar tanto como lo he hecho yo con sus canciones y en sus canciertos.

Maestro, gracias por todo y ¡feliz cumpleaños!

 

 

 

 

el cambio lunático

•Diciembre 12, 2007 • 5 comentarios

warningco2.jpg Las primeras palabras de este blog irán destinadas a uno de los temas que, sin duda, estará siempre latente en este nuevo espacio de la blogosfera.

La celebración de la Cumbre del Clima de la ONU, que durante estas dos últimas semanas ha reunido a los principales dirigentes mundiales en Bali (Indonesia), sirvió para que el pasado sábado miles de personas de todo el planeta salieran a las calles de ciudades como Londres, Manila y Taipei, entre otras, bajo lemas como “no al dióxido de carbono”.

Aunque con todos estos actos parezca que el ecologismo europeo está haciendo mella en las naciones en desarrollo, en Bali, éstas mostraron su rechazo a reducir las emisiones de ceodos, tal como reclaman algunas naciones industrializadas.

Si se cumplen las previsiones de los expertos, la energía que más se demandará en las próximas décadas será la más contaminante de todas. Y es que el viejo combustible de la primera revolución industrial es la llave de la industrialización para las economías más pujantes de Asia.

Se prevé que el consumo de carbón aumente como poco al ritmo de las dos economías más dinámicas del momento: India y China. Estos dos gigantes no tienen limitaciones medioambientales para su consumo y cuentan con importantes yacimientos, además de tener a tiro de piedra a los dos principales proveedores del mundo: Indonesia y Australia.

 

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Cuando nos informan de que “Pekín ha empezado a importar carbón, después de haber sido un exportador durante muchos años” o que “India ha puesto en marcha un programa para llevar electricidad a ese 40-50 por ciento de su población que todavía no tiene”, podemos empezar a comprender a aquellas personas que dicen que la contaminación no ha hecho más que empezar; y es que no nos podemos hacer una idea de la cantidad de bosques que habrá que talar cuando los 2.500 millones de personas que habitan en estos dos grandes países tengan que utilizar papel higiénico a la hora de ir al baño, o haciendo una comparación menos cercana, las toneladas de ceodos que emitirán esos 600 millones de coches (cifra superior al resto del planeta) que circularán por China cuando finalice el proceso de industrialización.

Está claro que se trata de una amenaza de alcance global, pero a ver quien es el “guapo” o la “guapa” que le explica a un chino, por qué él no puede tener coche cuando ya, en el año 2004, el número de coches en España por cada mil habitantes era de 454 y en la UE de 472 (759 en Estados Unidos), o aún mejor, a ver quien le explica al indio de turno, que está esperando la electricidad como agua de mayo, que ponga placas solares en su tejado, al menos, para calentar el agua sanitaria.